martes, 24 de marzo de 2009

René Descartes y el racionalismo


La vida de Descartes.
René Descartes nació en el año 1596 en La Haye, un pueblo francés que actualmente se denomina Descartes. Desarrolló su educación en el colegio jesuita de La Flèche, donde recibió una importante formación clásica y filosófica, basada esta última en las teorías de Aristóteles. A partir de 1612 comienza una época más aventurera en su vida tratando de descubrir por sí mismo lo que no había encontrado en los libros. Se licencia en Leyes, participa en las guerras entre católicos y protestantes (llegando a formar parte de los dos ejércitos), viaja por los Países Bajos, Suecia y Dinamarca, y pasa algunas temporadas en París. Tras esta época decide marchar a Holanda, lugar donde encuentra una mayor tolerancia intelectual que le permite elaborar sus principales obras: El discurso del método, Las meditaciones metafísicas, Los Principios de la Filosofía… La fama que alcanza Descartes como matemático y como filósofo hacen que la reina Cristina de Suecia lo llame a su Corte para que imparta allí sus clases. Pero Descartes no soportó por mucho tiempo el clima nórdico y falleció a la edad de cincuenta y tres años. Varios años más tarde sus obras fueron incluidas en el Índice de libros prohibidos de la Inquisición, lo que significaba que ser cartesiano podía convertirse en un crimen.

El racionalismo de Descartes.
Las ideas de Descartes acerca del conocimiento se sitúan dentro de la llamada corriente racionalista que, con frecuencia, se contrapone al empirismo. De forma general, los autores racionalistas (Leibniz, Spinoza o el propio Descartes) desarrollaron sus ideas en los siglos XVII y XVIII, compartiendo los siguientes rasgos:
1) Las matemáticas representan el modelo de conocimiento científico, riguroso y exacto. La filosofía debe seguir el modo de proceder que aparece en las matemáticas. No hay que olvidar que Descartes fue un gran matemático –a él se deben los ejes cartesianos y que Leibniz inventó el cálculo infinitesimal-.
2) El innatismo de las ideas. Los racionalistas creen que hay en la mente humana un conjunto de principios o conceptos que no proceden del exterior, sino que se encuentran en ella desde el nacimiento. Estas ideas innatas son básicas para cualquier ciencia o conocimiento humano.
3) Confianza en la razón. Esta confianza la hereda el racionalismo del Renacimiento. Si en el periodo medieval, la razón se subordinaba a la fe, en el Renacimiento se va a defender la autonomía de la Razón por encima de la tradición religiosa. La razón es el fundamento de la ciencia y es el instrumento a partir del cual el hombre puede dominar el mundo.
4) Minusvaloración del conocimiento sensible. Para los racionalistas, los sentidos pueden llevar a engaño. La sensibilidad no tiene el carácter universal y necesario de la razón.
5) Centralidad del método. Para pensar correctamente hay que pensar ordenadamente, hay que seguir un método, hay que avanzar paso a paso. El método es el camino que conduce a la verdad.

1. ¿Se puede ser racionalista en todas las actividades humanas?

La importancia del método.
Descartes rechaza la filosofía anterior, la filosofía que había estudiado en el colegio de La Flèche, es decir, las ideas de Aristóteles y de Santo Tomás. Él considera que esta filosofía no es rigurosa, no está bien construida. No es una filosofía metódica, ya que carece del método característico de las matemáticas y, por tanto, no es una filosofía científicamente cierta.
Él piensa que hay que buscar una certeza absoluta desde la que se pueda construir una filosofía fuerte, segura, universal y que produzca conocimientos exactos. Se trata de encontrar una filosofía nueva e indestructible.
¿Cuál será el método que hay que emplear para que la Filosofía se transforme en una ciencia, en un saber riguroso? Este método universal que busca Descartes habrá de seguir cuatro reglas que ya los matemáticos han empleado con frecuencia:
1ª Evidencia. No admitir como cierto nada sobre lo que se pueda tener alguna duda. Sólo se puede admitir como verdadero algo que sea claro y distinto.
2ª Análisis. Dividir cada dificultad en tantas partes como se pueda. Dividir lo complejo en partes más simples.
3ª Síntesis. Conducir ordenadamente los pensamientos, caminando desde los más simples hasta los más complejos.
4ª Enumeraciones. Repasar detalladamente todos los pasos para estar seguro de no omitir nada.

1. Pon algún ejemplo de la vida cotidiana en el que se puedan emplear las cuatro reglas de las que habla Descartes.

El método axiomático y la duda metódica.
Puede decirse que el método de Descartes es axiomático. Esto se debe a que el método parte de verdades evidentes (axiomas) para extraer o deducir a partir de ellas otras verdades. Con el conjunto de las verdades se construye un sistema filosófico.
¿Cómo es posible encontrar un axioma evidente e indudable? Lo primero que hay que hacer es indagar, investigar, dudar... La propia duda se convierte en un método, en un camino. No puede decirse que Descartes sea un autor escéptico, puesto que él está convencido de una serie de verdades. Si Descartes duda es para encontrar una forma de demostrar con exactitud las verdades que le parecen evidentes. Por este motivo se dice que la duda de Descartes es metódica.
Para alcanzar una primera verdad de la que no exista ninguna duda, Descartes aplicará su duda a una serie de aspectos:
1º Se debe dudar de los sentidos. A veces, nos conducen a errores y a equivocaciones, por tanto, no son fiables. No podemos confiar en ellos de un modo absoluto y situarlos en el punto de partida que se busca.
2º Si no confiamos en los sentidos, podemos dudar de que las cosas sean tal y como ellos nos la muestran, pero, eso no significa que la realidad exterior no exista. No obstante, Descartes continúa su duda y llega a desconfiar de la realidad exterior. En ente punto añade un nuevo motivo para dudar: la imposibilidad para distinguir la vigilia del sueño. Tal vez, el mundo exterior sea un producto de nuestra imaginación, de nuestros sueños. ¿Cómo es posible saber si estamos soñando o no?
3º Tanto si estamos despiertos como si estamos dormidos, hay una serie de verdades que parecen incuestionables. Se trata de las verdades matemáticas. La suma de los ángulos de un triangulo mide 180 grados en la realidad y en nuestros sueños. Pero aquí Descartes añade una última razón para dudar: tal vez exista un Genio maligno todopoderoso que disfruta llevándonos a error constantemente. De este modo, se pone en duda lo que parecía más incuestionable: las Matemáticas.
Descartes lo ha puesto todo en duda. Pero mientras duda se da cuenta de que hay algo sobre lo que sí tiene certeza. Sabe con seguridad que él está dudando, que él está pensando. Si duda y piensa debe existir. Si yo pienso, existo. Sobre esto no tiene ninguna duda. “Pienso, luego existo” “Cogito ergo sum”
El “pienso luego existo”, “cogito ergo sum” o “cogito” es la primera verdad que encuentra Descartes. Se trata del primer principio de su filosofía. Se trata del axioma desde el cual será posible construir toda la filosofía posterior.
El “cogito” presenta dos características. En primer lugar, esta verdad aparece con claridad. Es un pensamiento evidente que se percibe con toda claridad. En segundo lugar, es se caracteriza por su distinción. Se trata de una verdad distinta de cualquier otra. Por tanto, la primera verdad es clara y distinta. Cualquier conocimiento que aspire a ser verdadero o cierto tiene que ser claro y distinto tal y como aparece el “cogito”.

La estructura de la realidad: la teoría de las tres sustancias
Descartes ha encontrado una primera verdad, pero quiere continuar su razonamiento para poder demostrar por medio de la razón la existencia de las demás realidades. En estos momentos, lo único que ha demostrado es la existencia de un sujeto que piensa. “Yo pienso” El yo piensa pensamientos, ideas. Pero..., ¿cómo estar seguros de que las ideas del pensamiento se corresponden con realidades del exterior? ¿Cómo podemos estar seguros de que lo que existe en el exterior existe y es tal como yo lo imagino?
Aquí Descartes introduce la idea de Dios. Si Dios existe, piensa Descartes, entonces es bueno y veraz y no podrá permitir que me engañe en mis razonamientos sobre el exterior. Descartes tratará de demostrar a continuación la existencia de Dios.
En primer lugar, Descartes distingue tres tipos de ideas en nuestra mente: adventicias, facticias e innatas.
1) Las ideas adventicias son las que proceden del exterior (por ejemplo, tengo en mi mente la idea de un gorrión porque previamente lo he visto en el exterior).
2) Las ideas facticias son las que construimos a partir de otras ideas. Por ejemplo, la idea de “unicornio”.
3) Las ideas innatas son aquellas que tenemos desde el nacimiento. No pueden proceder del exterior, ni ser fabricadas por nosotros.
Entre las ideas innatas, Descartes descubre una que tiene mucha importancia: la idea de infinito. La idea de infinito no puede ser adventicia porque en la experiencia no hay nada ilimitado; ni facticia puesto que yo que soy finito, no he podido construir algo que infinito. Por tanto, la idea de infinito ha de ser innata. Pero si la idea de infinito se halla en nosotros ha debido ser puesta en nosotros por un Ser Infinito, por un Ser superior... por Dios. Por tanto, Dios existe. Si Dios existe, Dios es bueno y no puede permitir que me equivoque cuando pienso que las cosas existen.
Descartes emplea un segundo razonamiento para explicar la existencia de Dios. Se le llama argumento ontológico. Si tenemos la idea de un Ser que tiene todas las perfecciones (omnipotencia, omnisciencia, suprema bondad...) sólo podrá ser perfecto si, además, tiene como característica la existencia. Si no tuviera existencia, no sería completamente perfecto.

1. ¿Qué te parece el razonamiento de Descartes para demostrar la existencia de Dios?
2. ¿Conoces algún razonamiento que pueda probar la existencia de Dios?

Para Descartes hay tres sustancias: Dios, la sustancia infinita; la materia (los cuerpos) o sustancia extensa y el yo (sustancia pensante).
La palabra sustancia significa “aquello que no necesita de otra cosa para existir”. En este sentido, sólo puede ser sustancia Dios. Pero Descartes admite que a los cuerpos y al pensamiento se les dé el nombre de “sustancia” porque mutuamente son independientes. El pensamiento no requiere de la materia para existir; ni los cuerpos del pensamiento. Descartes establece una gran separación entre el cuerpo y el yo. De este modo quiere salvar la libertad, la independencia del yo. El yo no está sometido a las leyes de la naturaleza.
Cada sustancia tiene atributos (propiedades esenciales) y modos (propiedades no esenciales). El atributo de la sustancia pensante (res cogitans) es el pensamiento y los modos son desear, querer, odiar, etc. El atributo de la sustancia extensa es la extensión o espacialidad y los modos las tres dimensiones.
Descartes entiende el Universo como un conjunto de cuerpos que chocan unos con otros. Se trata de una concepción mecanicista.
Lee el texto siguiente, perteneciente al Discurso del método de Descartes, y contesta las preguntas que se plantean a continuación:

No sé si debo hablaros de las primeras meditaciones que hice allí, pues son tan metafísicas y tan fuera de lo común, que quizá no gusten a todo el mundo. Sin embargo, para que se pueda apreciar si los fundamentos que he tomado son bastante firmes, me veo en cierta manera obligado a decir algo de esas reflexiones. Tiempo ha que había advertido que, en lo tocante a las costumbres, es a veces necesario seguir opiniones que sabemos muy inciertas, como si fueran indudables, y esto se ha dicho ya en la parte anterior; pero, deseando yo en esta ocasión ocuparme tan sólo de indagar la verdad, pensé que debía hacer lo contrario y rechazar como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda, con el fin de ver si, después de hecho esto, no quedaría en mi creencia algo que fuera enteramente indudable. Así, puesto que los sentidos nos engañan, a las veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal y como ellos nos la presentan en la imaginación; y puesto que hay hombres que yerran al razonar, aun acerca de los más simples asuntos de geometría, y cometen paralogismos, juzgué que yo estaba tan expuesto al error como otro cualquiera, y rechacé como falsas todas las razones que anteriormente había tenido por demostrativas; y, en fin, considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas, que hasta entonces habían entrado en mi espíritu, no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños. Pero advertí luego que, queriendo yo pensar, de esa suerte, que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa; y observando que esta verdad: yo pienso, luego soy, era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no son capaces de conmoverla, juzgué que podía recibirla sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que andaba buscando.
Examiné después atentamente lo que yo era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo alguno y que no había mundo ni lugar alguno en el que yo me encontrase, pero que no podía fingir por ello que yo no fuese, sino al contrario, por lo mismo que pensaba en dudar de la verdad de las otras cosas, se seguía muy cierta y evidentemente que yo era, mientras que, con sólo dejar de pensar, aunque todo lo demás que había imaginado fuese verdad, no tenía ya razón alguna para creer que yo era, conocí por ello que yo era una sustancia cuya esencia y naturaleza toda es pensar, y que no necesita, para ser, de lugar alguno, ni depende de cosa alguna material; de suerte que este yo, es decir, el alma, por la cual yo soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo y hasta más fácil de conocer que éste y, aunque el cuerpo no fuese, el alma no dejaría de ser cuanto es.
(Descartes, R. Discurso del método, Cuarta parte.) ____________________________________

1ª ¿Cuál es la primera decisión que toma Descartes para emprender la búsqueda de la verdad?
2ª ¿De qué tres tipos de conocimiento duda Descartes?
3ª ¿Cuál es el primer principio de la Filosofía que encuentra?
4ª ¿Qué características tiene el yo?
5ª Explica con tus palabras el contenido del texto.

Actividades interactivas:

1ª Realiza los tests y los juegos que aparecen en la página de Cibernous.

Realiza los ejercicios que aparecen en este apartado de la página webdianoia.com.

Elabora las actividades sobre Descartes que aparecen en esta página del Ministerio de Educación.

1 comentario:

B&A♥ dijo...

Muchas gracias por la informacion! Me sirvio de mucho!